LA ETAPA DEL EVANGELIO DE LA GLORIA A LA GLORIA 41,42 y 43

 LA ETAPA DEL EVANGELIO DE LA GLORIA A LA GLORIA 41,42 y 43

Paso cuarenta y uno: de Magdalá a Betsaida (Mr. 8:22-26; Jn. 7:2-9) 

A. M ilagro veintidós: curación de un ciego (Mr. 8:25). 

I. Jesús puso saliva en los ojos del ciego y tam bién puso sus m anos sobre él. 

2. L e p reguntó d espués si veía algo. 

3. El hom bre dice que ve hom bres com o árboles que an ­ dan. L a Biblia Anotada de Scofield tiene la siguiente nota sobre este versículo: 

        «L a acción del S eñ o r en este caso es m uy sig ­ nificativa. Habiendo ya abandonado a B etsaida para ju ic io (M t. 11:21-24), Él no estaba dispuesto a h acer m ás m ilagros en esa aldea, ni a permitir que se diera allí un testimonio acerca de Él (v. 26). La prueba a que B etsaida, com o una com u n id ad , fue som etida, ya había term inado; sin embargo , Él se hallaba aún liso a mostrar misericordia a individuos en ella. Véase Ap. 3:20. Cristo se encuentra afuera, a la puerta de aquella iglesia; no obstante. Él dice? «Si alguno oye mi voz» (p. 1015). 

4. Jesús toca de nuevo sus ojos y ahora ve claram ente. Como creyentes, m uchas veces necesitam os un segundo toque de parte del Salvador, a fin de que no veamos a los que nos rodean com o estadísticas impersonales sino com o seres hum anos necesitados. 

B. Jesús es criticado p o r sus herm anos (Jn. 7:2-9). 

1. O pinan que Él evita la publicidad p o r causa de in sin ­ ceridad. 

2. Intenta ayudarles a superar su torpe pensar m anifestándoles que cuando llegue la hora del C alvario habrá abundancia de publicidad. Los nom bres de cuatro de sus h erm an o s ap arecen en M ateo 13:55 y son: Jacobo, José, Sim ón y Judas. 

C. Cumplimiento número diecisiete de las profecías del Antiguo Testamento: que sería rechazado por los suyos. (Cp. Is. 53:3 y Sal. 69:8 con Jn. 1:11; 7:5.) 

D. En Juan 7:6 nuestro Señor dice: «M i tiempo aún no ha llegado ....» El «tiem po» que Jesús tenía en m ente aq u í es, p o r supuesto, la crucifixión. Él estuvo siem pre p lenam ente consciente de esta hora. N ota: 

«Jesús le dijo: ¿Q ué tienes conm igo m ujer |a su m adre en la fiesta de bodas de Canáj? A ún no ha venido mi hora» (Jn. 2:4). «Entonces procuraban prenderle [un grupo de gente con malas inteciones); pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora» (Jn. 7:30). «Jesús les respondió [algunos griegos que querían verle) diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado» (Jn. 12:23). (Véase también 12:27.) «Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre ...» (Jn. 13:1). « ...Padre , la hora hallegado ....» (Jn. 17:1).

 Notemos especialm ente las declaraciones que encontram os en Juan 7:30 y 8:20. Estos versículos nos en señan que el siervo de Dios es indestructible hasta que la voluntad de Dios se ha llevado a cabo en su vida. (Véase también A p. 11:7.) 


Paso cuarenta y dos: de Betsaida a Jerusalén (Jn. 7:10— 10:39) 

A. Jesús participa en la fiesta de los tabernáculos en Jerusalén, y es objeto de mucha especulación (7 :1 2 ,4 3 ). 

1. Unos pensaban que era simplemente un hombre bueno (7:12). 

2. Otros pensaban que era un engañador (7:12). 

3. A lgunos le reconocían como un gran maestro (7:14, 1 5 ,4 6 ). 

4. Otros le tenían como uno que quebrantaba el día de reposo (especialmente después de hab er sanado al paralítico que llevaba en fermo treinta y ocho años) (7:19-25). 

5. Otros lo consideraban un profeta (7:40). 

6. Y algunos le aceptaron como su M esías (7 :3 1 ,4 1 ).

 B. Octava predicción: su ascensión (Jn. 7:33, 34). 

1. Les dice que le buscarán infructuosam ente. 

2. E stará donde ellos no podrán ir. 

C . Novena predicción: Pentecostés (7:37-39). 

1. Q ue el Espiritó Santo vendría después que Él fuera glorificado. 

2. Que el Espíritu Santo produciría dentro de los creyentes ríos de agua viva. 

«En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a m í y beba. El que cree en m í, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva» (7:37, 38). 

El docto r Hom er Kent del Grace Sem inary sugiere lo siguiente: «Se había desarrollado la costumbre de que los sacerdotes, durante la fiesta, tomaran diariamente un vaso de agua del estanque de Siloé y lo llevaran en procesión hasta el templo. A llí el agua era derramada sobre el altar de los sacrificios como un recuerdo de cómo D ios había provisto para sus necesidades en el desierto. En el octavo día se omitía el acto, significando la presencia de Israel en la tierra. Si este evento sucedió en el octavo día, la invitación de Cristo a los hombres de ir a él para recibir el agua viva fue especialm ente dramática, porque reclamaba para sí el cumplimie to de la tipología que se desarrollaba en la fiesta. Él era el proveedor del agua viva. (Véanse también Jn. 4:10 y 1 Co. 10:4.)»

 D. Nicodemo intenta defender a Jesús y es ridiculizado por los fariseos (7:50-53). . 

1. Nicodemo: «¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?»

            2. Los fariseos: «¿E res tú tam bién g alileo ? E scu d riñ a y ve que de G alilea nunca se ha levantado profeta» 

N ota: L os fariseos estaban equivocados en su d is p u ta de que ningún profeta había salido de Galilea , pues Jonás era de allí, y Nahum pudo haberlo sido.

 E. Jesús perdona a la mujer adúltera (Jn. 8:1-11). 

1. Este incidente es usado por los fariseos con malévola intención para poner a Jesús en oposición a Moisés y así atraparle. 

2. El Señor, sin em bargo, le da la vuelta a la situación y los acusadores salen acusados, m ientras que la acusad a sale libre y perdonada. 

a. Los fariseos a Jesús: «M aestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú. pues, ¿qué dices?» (Véanse Lv. 20:10; Dt. 22:23, 24.) 

b. Jesús a los fariseos (después de escrib ir algo sob re la tierra): «El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.» 

c. Jesús a la m ujer: «Mujer, ¿dónde están los que te acusaban ? ¿Ninguno te condenó?» [Ella responde que se han marchado | «Ni yo te condeno: vete, y no peques más.» 

F. Décima predicción: su ascensión (Jn. 8:14, 21). 

G . Predicción once: su muerte (Jn. 8:28). 

H. I. J. H abla acerca de su Padre y m uchos creen en Él (Jn. 8:30- 32). 1. Les anim a a p erm an ecer en su P alabra (8:31). 2. Les prom ete que esta verdad les hará libres (8:32). 

Noveno sermón: el diablo y sus hijos (Jn. 8:33-59). 

1. Jesús rech aza las pretensiones jactan cio sas de los fariseos de que son los verdaderos hijos de A braham . 

a. N o están haciendo la clase de cosas que A braham hizo (8:37-43). 

b. E stán haciendo lo que Satanás acostum bra a h acer (8:44). 

2. Le acusan de nuevo de estar p oseído p o r el dem onio (8:48, 52). N otem os tam bién la hiriente acusación: «N osotros no som os nacidos de fornicación» (8:41). E sta es una de varias ocasiones en las que los ju d ío s hacen com entarios d udosos sobre las circunstancias poco com unes del nacim iento de C risto. C uando el S eñ o r m ás tarde sana a un ciego, los fariseos rehúsan creerlo, d iciéndole al hom bre curado: «D a gloria a D ios: nosotros sabem os que ese hom bre es p ecador» (9:24). 

3. Je sús declara que Él ha existido desde antes de Abraham (8:56-58).

 «Abraham vuestro Padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó» (8:56). ¿Cuando ocurrió esto en la vida de A braham ? (Véanse Gn .2 2 y H e. 11:17-19.) «Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has vistoa Abraham ?» (8:57). Esta declaración nos da una idea acerca de la tremenda presión y carga que llevaba nuestro Señor. A penas tiene treinta y tres años y ya le suponen tener cerca de cincuenta. «Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que A braham fuese, yo soy» (8:58). Notemos que no dice: «Yo era, sino Yo soy.» (Véase Ex. 3:14). 

4. Los judíos intentan apedrearlo sin lograrlo (8:59). 

J.Milagro veinticuatro: curación de un hom bre nacido ciego (Jn. 9:7). 

1. Jesús explica por qué Dios ha permitido que este hombre naciera ciego. No era por causa de pecado, sino para que Dios fuera glorificado (9:1-3). 

2. A continuación escupe en el suelo, hace lodo con la saliva y unta los ojos del ciego, ordenándole después que se vaya a lavar al estanque de Siloé (9:6, 7). 

3. Él hombre lo hace y ve. 

4. Seguidam ente tienen lugar los siguientes seis diálogos 

    a. Entre el ciego y sus vecinos (9:8-12).        

     (1) A lgunos piensan que es el mism o hombre, pero otros dudan.     

     (2) El hombre les asegura que sí es y les da testimonio de Cristo. 

    b. E ntre el ciego y los fariseos (9:13-17). 

    (1) Los fariseo s están e n co le rizad o s p o rq u e la curación se había realizado en sábado.     

                         (2) R ehúsan aceptar el testim onio del hom bre ciego. 

    c. Entre los fariseos y los padres del ciego (9:18-23).     

    (1) Los padres reconocen que el hombre en cuestión es en verdad su hijo y que había nacido ciego. 

    (2) Pero no dan crédito a Jesús por esto por el temor de ser expulsados de la sinagoga. 

    d. Entre el ciego y los fariseos (9:24-34). 

    (1) El ciego repite su testimonio. 

    (2) Los fariseos le ridiculizan y le acusan de ser discípulo de Cristo.

             e. Entre el ciego y Jesús (9:35-38).

            (1) El Señor le pregunta si cree en el Hijo de D ios. 

            (2) El hombre desea creer, pero quiere más información. 

            (3) Jesús le declara su deidad y recibe la adoración del ciego. 

          f. E ntre Jesús y los fariseos (9:39-41). 

            (1) Declara que él es la luz del mundo. 

            (2) Les advierte de su terrible ceguedad espiritual.  

5. Este notable milagro: 

a. Corrige dos errores. 

(1) Que un individuo puede pecar antes de nacer. (Véanse vv. 1, 2.) 

 (2) Q ue todo sufrimiento es un resultado directo del pecado. (Véase el v. 3. V éase tam bién Jn. 1 1:4, 14, 15.). 

Los discípulos aquí cometen el mismo grave error que com etieron los tres «am igos» de Job, y en el que caen tam bién hoy algunos sanadores por fe. Es decir, suponer que todo sufrimiento proviene del pecado. 

b. Confirma tres hechos.

           (1) Que las personas religiosas son frecuentem ente las más ciegas de todas. (V                éanse vv. 16, 24, 39-41.)

 (2) Que el temor a los hombres impide a muchos de aceptar a Cristo. (Véanse vv. 18-23 y Jn. 12:42, 43.)

 (3) Que Cristo afirmaba ser el Hijo de D ios. (V éanse vv. 35-38). 

K. Décimo sermón: sobre el buen pastor (Jn. 10:1-18). El buen pastor: 

                   1. Conoce a sus ovejas (10:3. 14). 

                   2. Las dirige (10:3, 4, 27). 

                    3. Habla con ellas (1 0 :3 ,4 .2 7 ). 

                    4. Las salva (1 0 :9 ,2 8 ). 

                    5. Las satisface (10:10). 

                    6. Muere por ellas (10:11, 15). 

                    7. Las une (10:16). 

L. R esumen del décimo sermón. El doctor Homer Kent ha escrito uno de los m ejores resúm enes sobre Juan 10: 1. 

                    El buen pastor forma su rebaño (10:1-6). 

                    «En Palestina acostum braban a gu ard ar los rebaños de ovejas en cercados próxim os a los pueblos. M uchos pastores m etían sus ovejas en el redil du ­ rante la noche y volvían a recogerlas en la m añana para dirig irlas a los cam pos de pastos durante el día. Esta actividad m añanera de reunir a las oveja s alred ed o r del p astor es el tem a de la prim era parte del discurso. 

El p astor del relato representa a C risto, y el redil rep resen ta el ju d a ism o , el sistem a relig io so donde el pueblo de D ios estuvo reunido hasta la venida de C risto. Esto parece desprenderse claram ente de 10:16. donde Jesús llam a a los gentiles “ otras ovejas que no son de este redil” . D ebem os tam bién reco rd ar que Jesús estaba hablando a representantes del ju d aism o que acababan de ver la excom unión del ciego salir. De esa manera estaba explicando cóm o se relaciona el ju d aism o con el M esías y sus seguidores. El redil no representa al cielo, porque allí no hay ladrones (M t. 6:20). Tam  poco represen ta la salvación ni la Iglesia, porque el p asto r encontró a las ovejas ya en el redil y en ­ tonces las sacó (10:3). 


a. L lega por el cam ino apropiado (10:1, 2). El p asto r que tiene derecho sobre las ovejas no necesita m eterse a escondidas ni saltar la cerca; él puede en trar p o r la puerta. C risto pudo allegarse a su pueblo porque tenía el derecho de hacerlo. L as p ro fecías del A ntiguo T estam ento se referían a él (y a nadie m ás). N ació de una virgen com o Isaías había profetizado (Is. 7:14). T enía derecho al trono de D avid por la línea de José, su padre legal (M t. 1:1-16). 

b. Es recibido por el portero (10:3n). El portero era la persona encargada de vigilar el rebaño hasta la llegada del pastor, y e n to n ­ ces adm itirle en el redil. Esto parece retratar a Juan el B autista, aquel que presentó oficialm ente al P astor a la nación ( 1:26-34). 

c. L lam a a sus ovejas por su nom bre (10:36). M uchos reb añ o s eran g u ard ad o s en un redil palestino, pero eran separados p o r sus propios pastores, que llam aban a sus ovejas de una m anera especial. D e m anera que cuando C risto llegó al pueblo de Israel, no todos los ju d ío s le reconocieron com o el M esías. A unque m uchos eran fieles al sistem a religioso jud ío , no form aban el verdadero rebaño espiritual de D ios. A lgunos, sin em bargo, sí que eran del verdadero rebaño. A lgunos sí esperaban verdaderam ente la re d e n c ió n d e Is ra e l (c o m o p o r e je m p lo Z acarías, Elisabet, S im eón, A na. M aría y José) y recibieron con gozo al Salvador que había llegado. El ciego de este relato era uno de ellos. C uando el verdadero p astor llegó, él reconoció su voz. 

d. Saca a sus ovejas del redil ( IO:3c-6). Al presentarse Jesús ante la nación, los líderes le rechazaron; y no sólo le persiguieron a él sino tam bién a todos los que le siguieron. Esta es la explicación del Señor a su relación con el ciego. Había sido expulsado del judaism o porque había aceptado a C risto, El redil del judaismo había cum plido su propósito: Había conservado a la nación bajo la protección de la ley de M oisés y les había separado de las naciones idólatras del m undo. Pero ahora que Cristo había llegado, había em pezado un nuevo orden (cp. Gá. 3:2 4 .2 5 ). Los fariseos podían objetar que Jesús no fue quien sacó al ciego sino que ellos le expulsaron. Sin em ­ bargo, Dios en su soberanía usa frecuentem ente los actos hum anos para llevar a cabo sus propósitos. El M esías estaba form ando su rebaño en cum plim iento de las antiguas profecías. Es de interés observar que el pasaje no declara en ninguna parte que el rebaño regresa de nuevo al redil. La audiencia que escu ch ab a a Jesús estaba com puesta p rincipalm ente de fariseos in créd u ­ los (9:40), y no se apropiaron de la verdad que él en cam ab a (10:6). 

2. El pastor alimenta a sus ovejas (10:7-10). Jesús procede ahora a describir una segunda escena que nos da instrucción adicional. L a escena corresponde al medio día, y las ovejas ap arecen fuera del redil pastando en las laderas de los montes y bebiendo en los arroyos. Jesús se llamó a sí mismo la “puerta” para enseñar la verdad de su provisión para los suyos. No debemos pensar que es la puerta del redil, porque él ya ha sido d iferenciado de esa puerta al llamársele el Pastor que entra por la puerta (10:2). Más bien debemos entender la puerta como la representación de la en ­ trada por la que la oveja pasa para encontrar pasto, agua y sombra. 

a. Es la puerta a la salvación ( 10:7-9a). 

La seguridad perfecta de la oveja co n siste en estar cerca del pastor. A sí es con Cristo, pues la salvación espiritual es provista mediante la unión con Él. Por la fe en El como Señor y Salvador, el creyente es introducido en el reino de la salvación. C risto se convierte así en nuestro pastor, y asum e la responsabilidad de sup lir todas nuestras necesidades. 

b. Es la puerta a nuestro susten to (10:9¿). L os pastores tenían la responsabilidad de localizar el pasto para sus rebaños, una tarea nada fácil en una tierra que era bastante árida. De la misma manera, Cristo es el que sustenta a los creyentes, y su crecim iento espiritual ocurre en la m edida en que "se alim en tan ” de Él oyendo su p alabra y obedeciéndola (H ch. 20:32; 1 Ti. 4:6; 2 P. 3:18). "E n trar y salir” es una expresión com ún de la B iblia que rep resen ta la idea de vivir y llevar adelante sus propios asuntos (D t. 31:2; 2 Cr. 1:10; Hch. 1:21). 

c. Es la puerta a la vida abundante (10:10). La vida que el creyente recibe de C risto es eterna. N o es sim plem ente una extensión de nuestra vida m ortal, sino una vida m ucho m ás rica que lo que jam ás ha conocio. Empieza a experim entarla en el m om ento en que pone su fe en C risto. El acceso a Dios por m edio de la oración, el con o cim ien to del perdón total de sus pecados, la posesión del E spíritu de D ios para ilum inar la Palabra divina y guiarle en la vida diaria, todas estas cosas y m uchas o tras dan abundancia a la vida cristiana.

3. El pastor protege a su rebaño (10:11-18). L a escen a cam bia ahora al atardecer. S ucedía fre ­ cu en tem en te que los pastores palestinos llevaban sus rebaños tan lejos del redil buscando pastos y agua, esp ecialm en te en la estación seca, que no po d ían volver al redil al atardecer. A sí que p asaban la noche afuera. E ste era el tiem po cuando el p eligro acech ab a m ás, y era cuando m ás se n ecesitab a la protección del pastor,

         a. Muere por sus ovejas (10:11-13). 

M uchos pastores m orían defendiendo sus reb años. H abía ladrones y bandas de ladrones que enfrentar, así com o anim ales salvajes. E n estos casos, no obstante, ellos no tenían la intención de m orir. Cristo, por otro lado, iba a morir por sus ovejas a fin de que fueran salvas, pero él iba a hacerlo voluntariamente . Él “daría su vida” . Sus ovejas estab an en el m ayor de los peligro s: “Todos nosotros nos descarriamo s com o ovejas, cada cual se apartó por su camino ...” (Is. 53:6). Jesús estaba, pues, p rediciendo su p ro p ia m u e rte , lo q u e o c u rriría a la p rim avera siguiente. S em ejan te acció n sacrificial de p arte del p asto r estaba en agudo contraste con el asalariado, cuyo único interés era su propia g anancia. El asalariado cuidaba de las ovejas m ientras fuera en su propio beneficio, pero no arriesg aría su vida p o r la propiedad de otro. La referencia podía estar relacio n ad a con los líderes relig io so s que se b en eficiab an de su labores profesionales, pero no tenían interés auténtico en las “ ovejas” .  


            b. Conoce a sus ovejas (10:14, 15). 

El pastor protege a sus ovejas porque tiene un conocim iento perfecto de ellas. Sabe de su p ro ­ pensión a vagar y de sus debilidades. D e manera que él las cuida como miembros del rebaño. Ninguna puede vagar y extraviarse porque él las conoce a todas. “ ... a los que med iste , yo los guardé , y ninguno de ellos se perd ió ...” (1 7 :1 2 ). E ste co n o cim ien to d e las ovejas es tan completo como el conocimiento que el Padre y el H ijo tienen el uno del otro. 

            c. R ecoge a sus ovejas (10:16-18). 

Cristo, com o el buen pastor, tiene tam bién interés en “ otras ovejas” que nunca han sido parte del “redil” del judaism o. Parece que se refiere claramente a los gentiles que el pastor va a recoger de todas partes del m undo donde el evangelio sea predicado. C uando sus ovejas responden a su voz en el evangelio, se convierten en “un rebaño” con “un pastor” . A continuación de la muerte de C risto y del establecim iento de la Iglesia del N uevo T estam ento en Pentecostés, todos aquellos que respondieron a Cristo, ya fueran judíos o gentiles, son p arte del reb añ o con C risto com o el pastor. El apóstol Pablo habló de ello m ediante la figura de un cuerpo, siendo los judíos y gentiles m iem bros de él (Ef. 3:6; Col. 3:11).» (.Light in the Darkness, pp. 138-142.) 

M . P redicción doce: su m uerte (Jn. 10:17, 18). 

1. Q ue el Padre le am a porque Él da su vida en sacrificio. 

2. N adie se la puede quitar, sino que Él la pone de sí m ism o. 

N. Su serm ón hace una vez m ás que la gente decida si está con Él o contra Él (10:19-21). 

Ñ. L os fariseos le enfrentan de nuevo (10:22-39). 

1. Intentan apedrearle debido a su afirmación de que era uno con el Padre (10:30-33). 

2. Él les responde que la prueba de la comida está en comerla, por lo que les invita a verificar la validez de sus palabras por las obras milagrosas que realiza (10:34-38). 

O . E llos procuran prenderle pero Él escapa otra vez de sus manos (10:39). Israel estaba ahora rechazando tanto sus obras (Jn. 5:16) como sus palabras (Jn. 8:58, 59; 10:30, 31).

Paso cuarenta y tres: de Jerusalén a Perea (Jn. 10:40-42) 

A. Cruza el Jordán y mora por un tiempo breve en el área donde Juan el Bautista bautizaba. 

B. Muchos de esa zona creen en Él.  


FIN DEL TERCER AÑO

LA ETAPA DEL EVANGELIO DE LA GLORIA A LA GLORIA 36,37,38,39 y 40

 LA ETAPA DEL EVANGELIO DE LA GLORIA A LA GLORIA 36,37,38,39 y 40


Paso treinta y seis: del llano de Genesaret a Capernaum (Mt. 15:1-20; Mr. 7:1-23;.In. 6:22-71; 7:1) 

A. Séptimo sermón: sobre el pan de vida (Jn. 6:26-59). 

1. Parte de la m ultitud que había alim entado poco antes le rodea ahora otra vez. 

2.Él conoce sus motivos carnales y les amonesta para que busquen el pan de vida y no sim plem ente el pan físico.(V éase Jn. 2:23-35.) 

3 Les dice que el Padre le ha sellado y desea que todos los hombres crean en Él. 

4.Declara que Él solo es el pan de vida, y todos aquellos que el Padre dirija vendrán a Él y n unca tendrán ham bre. 

5. Los judíos que conocían a José y a María ridiculizan su declaración de que Él procede del cielo, pero ignorándolo, dice que solo Él ha visto al Padre. 

6. Promete resucitar a todos los creyentes en el día ú ltimo. 

7. Dice que Él pronto dará su carne por la vida del mundo. 

8. Concluye afirm ando que es absolutam ente necesario que particip en de su carne y sangre p ara ten er seguridad de la vid a eterna. 

B. A lgunos de sus seguidores quedan confundidos y ofendidos a causa de este sermón, y m uchos le dejan en este m om ento p ara no volver nunca m ás (Jn. 6:60-66). 

C . Jesús pregunta a los doce si ellos también quieren de ­ jarle, a lo que Pedro responde inmed iatamente (Jn. 6:67-69): 

1. «Señor, ¿a quién iremos?» 

2. «Tú tienes palabras de vida eterna.» 

3. «Y nosotros hem os creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del D ios viviente.» 

D. Sexta predicción: sería traicionado (Jn. 6:70, 71). Nota: A lgunos creen, basados en este pasaje y otros que se refieren a Él, que Judas será el futuro A nticristo. 

1. En L ucas 22:3 y Juan 13:27 se nos dice que Satanás entró en Judas. Esto nunca se dice de ninguna otra persona en la B iblia. 

2. Hay dos momentos en el Nuevo Testamento donde se usa la expresión «hijo de perdición». En el primer caso, Jesús lo usa para referirse a Judas (Jn. 17:12), y en el segundo caso, Pablo se refiere al A nticristo (2 T s. 2:3). 

E. Octavo sermón: sobre la fuente de profanación (M t. 15:1- 20; Mr. 7:1-23). 

1. Los fariseos acusan a Jesús de quebrantar la ley cuando perm ite a sus discíp u lo s com er con las m anos sin lavar. 

2. Les responde que ellos son los que en verdad están quebrantando la ley a los ojos de D ios, com o Isaías había p ro fetizad o (Is. 29:13). E sto lo hacían: 

a. Al hablar tanto y, a la vez. tener un corazón tan duro. 

b. Al en fatizar sus propias tradiciones e ignorar los m andam ientos de D ios. 

c. Por la manera tan vergonzosa en que trataban a sus propios padres. 

3. Les enseña que la verdadera fuente de la violación es interna, y consiste no de manos sucias sino de corazones contaminados. Seguidam ente menciona las siguientes cosas: 

a. Los homicidios, los adulterios y los vicios sexuales. 

b. Los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. 

c. Las avaricias, las maldades, el engaño. 

d. La lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. 


Paso treinta y siete: de Capernaum a la región de Tiro y Sidón (Mt. 15:21-28: Mr. 7:24-30) 

A. Busca solaz en una casa pero se encuentra con una madre gentil desesperada. 

B. Milagro veinte: curación de una joven endem oniada (M t. 15:28; Mr. 7:29). 

1. Jesús al principio escucha en completo silencio su lastim oso ruego con cern ien te a su hija. 

2. Después am ablemente le recuerda que su ministerio de sanidad es primariamente para Israel. 

3. Ella señala, sin em bargo, que incluso los perros comen debajo de la mesa de las migajas que les caen a los hijos del dueño de la casa. 

4. Jesús queda conmovido por su fe y sana a la hija.

Paso treinta y ocho: de Tiro y Sidón a la región de Decápolis (Mr. 7:31-37) 

A. Le piden que ponga su m ano sobre un hom bre sordo, que era además tartamudo. si 

B. Milagro veintiuno: curación de un sordo y tartamudo W (M r. 7:34, 35). 

1. Nuestro Señor realiza este milagro de una manera poco corriente: 

a. Metió sus dedos en los oídos del sordo. 

b. Escupió y tocó su lengua. 

c. Levantó los ojos al cielo y gimió. 

2. La gente se llenó de gran adm iración, y dijo: 

«Bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.» 

¡Oh, que tuviera lenguas mil para poder cantar Las glorias de mi Dios y Rey, y sus triunfos alabar! 

O h, mudos, de su amor hablad; y sordos, oíd su voz; 

Oh, cojos, de emoción saltad; ciegos, ved al Salvador. C harles W esley


Paso treinta y nueve: de Decápolis al monte Tabor (¿?) (Mt. 15:29-38; Mr. 8:1-9) 

A. Sanó a muchas personas en este m onte de Galilea. 

B. Milagro veintidós: alimentación de 4.000 hombres y sus familias (Mat 15:36; Mr. 8:6). 

1. Se compadece de estas fam ilias que han estado con El durante los últimos tres días y tienen mucha hambre. 

2. Los Doce sólo pueden en contrar siete panes y unos pocos pccccillos. 

3. Jesús toma este alimento, lo bendice, y satisface con abundancia a todos los presentes. 

4. Los discípulos recogieron después siete canastas llenas de pedazos sobrantes. 


Paso cuarenta: del monte Tabor (¿?) a la región de Magdalá (Mt. 15:39— 16:12; Mr. 8:9-21) 

A. L e confrontan los fariseos y los saduceos demandándo ­ le que haga algunas señales m ilagrosas. 

1. .Les reprende por su hipocresía y les señala una notoria inconsecuencia de su parte. 

a.Aceptan las señales del cielo que les hablan de los cam bios del tiempo. 

b. Rechazan las señales del Hijo que les hablan acerca del Padre. (Nota: A quí están dem andando una señal cuando él acababa de realizar el milagro número veintidós que tenemos registrado en los evangelios.) L es d eclara que sólo una gen eració n m ala y adúltera se em-peña en hacer tal demanda. 

B. Séptima predicción: su resurrección (M t. 16:4). 

1. Unicamente gente mala e infiel se atreve a exigirtales señales. 

2. La única señal que recibirá sem ejante generación será la del profeta Jonás. Esta es la razón por la que Satanás aborrece tanto el libro de Jonás. Ha procurado a lo largo de la historia que se le subestimara y se negara haciendo que sus seguidores ridiculizaran el que el pez se tragara a Jonás. No es el pez lo que el diablo aborrece sino lo que prefigura. 

C . Jesús les advierte a sus discípulos que se cuiden de la levadura de los fariseos (el tradicion alismo), de los saduceos (el escepticismo), y de los herodianos (el materialismo). 


LA ETAPA DEL EVANGELIO DE LA GLORIA A LA GLORIA 31,32,33,34 y 35

 

LA ETAPA DEL EVANGELIO DE LA GLORIA A LA GLORIA 31,32,33,34 y 35

Paso treinta y uno: de Capernaum a Jerusalén (Jn. 5:1-47) 

A. Milagro diecisiete: curación de un hombre que había sido inválido por treinta y ocho años (Jn. 5:8). 

1. Jesús le pregunta a un inválido si quiere ser sano. 

2. El hombre responde que sí. pero que él no puede meterse en un estanque de agua que cree que le sanaría. 

3. Jesús ignora su fe mal dirigida y le sana. 

4. Pronto le confrontan los fariseos a cau sa de que el milagro ha sido realizado en sábado. 

5. El Maestro se encuentra más tarde en el templo con el hombre sanado y le amonesta a que no peque más.

6. Los judíos siguen procurando matarle, no sólo por sus actividades en el día de reposo sino tam bién porque llamaba Padre a Dios. (Jn. 5:16-18). 

Quinto sermón: sobre el juicio y la resurrección (Jn. 5:19-47). 

1. Jesús declara que el Padre le ama y le instruye en sus acciones. 

2. A firma que el Padre le ha dado toda potestad de juzgar y que desea que los hombres honren al Hijo como hacen con el Padre. 

3. Promete vida eterna a todos los que creen en Él. 

4. Les asegura que un día serán levantados de entre los muertos por el Hijo. Notemos su declaración: «No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Jn. 5:28, 29). Otros versículos de la Biblia nos aclaran que hay aquí dos resurrecciones diferentes, separadas entre sí por mil años. L a primera resurrección sucederá justo antes del milenio, e incluirá a todos los santos del Antiguo Testam ento y de la tribulación. La segunda tendrá lugar después del milenio, y consistirá de todos los inconversos que han existido. (Véanse Dn. 12:2 y Ap. 20 :5,6 , 11-15.) 

5. N uestro Señor señala que su deidad es afirmada por al menos cuatro testimonios verdaderos: 

a. El de Juan el Bautista. 

b. Sus propios milagros (diecisiete hasta la fecha). 

c. El Padre mismo (en su bautismo). 

d. El del A ntiguo T estam ento (especialm ente los escritos de Moisés). 

6. Con todo, señala tristemente que a pesar de ello la mayoría de Israel no le aceptaría. 

C. Quinta predicción: sobre la futura resurrección (Jn. 5:28,29). 1. Los que hicieron el bien, saldrán a resurrección de vida. 

2. L os que hicieron el mal, saldrán a resurrección de condenación. 


Paso treinta y dos: de Jerusalén a Nazaret (segunda visita) (Mt. 13:53-58: Mr. 6:1-6) 

A. Predica allí pero viene a ser motivo de preocupación para sus hermanos. 

B. Contristeza menciona que no hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa, al escuchar a la gente decir: 

1. «¿No es éste el hijo del carpintero?» 

2. « ¿No se llama su ma re María, y sus hermanos, Jacobo , José, Sim ón, y Judas?» 

3. «¿No están todas sus hermanas con nosotros?» 

C. No hizo muchos milagros allí a causa de la incredulidad de aquella gente. 


Paso treinta y tres: de Nazaret a su tercera gira de predicación por Galilea (Mateo 9:35— 10:1, 5-16, 24-33, 37— 11:1; 14:1-33; Mr. 6:6-29; Lc. 9:1-9) 

A. Comparte con sus discípulos la carga de su corazón por los perdidos (M t. 9:36-38). 

1. Les habla de la abundancia de la m ies y de la escasez de obreros. 

2. L es anim a a rogar al Padre a que envíe obreros a la mies. 

B. Sexto sermón: a los doce que había comisionado (M t. 10:5-16, 24-33, 37-42; Lc. 9:3-5; Mr. 6 :8 -1 1).  

1Les confirm a que su campo de trabajo es sólo el pueblo de Israel. 

2. Su ministerio sería múltiple. Tenían que: 

a. Predicar que el reino de los cielos se había acercado y que debían arrepentirse (M r. 6:12). 

b. Sanar a los enfermos. 

c. Limpiar a los leprosos. 

d. Levantar a los muertos. 

e. Echar demonios. 

3. Debían hacer todo esto sin esperar paga, pero serían atendidos en su necesidad de comida y vestido por aquellos a quienes ministraran. 

4. Debían posar solamente en los hogares de aquellos que amaran a Dios. 

5. Tenían que sacudirse el polvo de los pies mientras abandonaban cualquier ciudad que hubiera rechazado el mensaje. 

6. Serían frecuentemente como ovejas en medio de lobos; les recomendaba, pues, ser sencillos como palo ­ mas y prudentes como serpientes. 

7. Debían esperar persecución, pero podían alentarse por el hecho de que el Padre tenía incluso contados to ­ dos sus cabellos. 

8. Tenían que confesar a Cristo delante de los hombres a fin de que Él les confesara a ellos un d ía delante del Padre. 

9. Debían ponerle siempre a él primero y llevar su propia cruz. 

10. Serían tratados com o profetas por algunos que un día com partirían su galardón .

C.  Después de darles instrucciones y enviarles en parejas. Él se va solo a predicar (M t. 11:1). . 

D. Le inform an de la muerte de Juan el Bautista, y se aparta con los doce a un lugar desierto (M t. 14:1-13; Mr. 6:14-29; Le. 9:7-9). 

1. Herodes había encarcelad o a Juan por su fuerte de ­ nuncia del matrimonio ilegítimo del rey con Herodías, la exesposa de su hermano Felipe. 

2. Herodías estaba resentida y demandó la ejecución de Juan, pero Herodes le tenía respeto e incluso estuvo interesado en su mensaje por un tiempo. 

3. Sin em bargo, Herodías, ayudada por la atracción de la danza de su hermosa hija y por la n aturaleza sensual del rey, exigió y con siguió la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja. 

4. Herodes, turbado y perplejo, llegó más tarde a pensar que Jesús era en realidad Juan el Bautista resucitado. 

5. Así es como el más grande profeta del Nuevo Testamento salió del escenario terrenal. Jesús ya había comentado anteriormente acerca de la grandeza de este hombre. (Véase M t. 11:1-11.) Una de las últimas declaraciones que tenemos acerca de Juan nos revela que este audaz profeta era también un hombre poderoso en la oración. Leemos acerca de los discípulos de Jesús que se le acercaron y le dijeron: «Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos» (Le. 11:1). 

Paso treinta y cuatro: de su tercer viaje de predicación por Galilea a un desierto cerca de Betsaida (Mt. 14:13-23; Mr. 6:30-47; Le. 9:10-17; Jn. 6:1-18) 

A. Jesús se retira con sus d iscípulos p ara un descanso bien ganado, pero pronto es reconocido y rodeado p o r la m ultitud siem pre presente. 

B. Tuvo compasión de ellos y sanó m uchos enfermos, enseñándoles también acerca del reino de Dios. 

C . Milagro dieciocho: alimentación de 5.000 hombres y sus familias (M t. 14:19; M r. 6:41; Lc. 9:16; Jn. 6:11). 

1. Jesús prueba a Felipe preguntándole cómo podrían alimentar a aquella multitud. Felipe lo considera imposible. 

2. Andrés encuentra a un muchacho que tiene escasamente cinco panes de cebada y dos pececillos, pero él también opina como Felipe. 

3. Los doce se ponen finalmente de acuerdo en que lo mejor es despedirle en la esperanza de que ellos encuentren de comer en los pueblos cercanos. 

4. Jesús, por el contrario, ordena que la multitud se siente por grupos de cincuenta. 

5. Toma después el almuerzo del jovencito , lo bendice y lo reparte, alcanzando para dar de com er a todos. 

6. M ás larde los discípulos llenan doce cestas con las sobras. En realidad se dio de comer com o a 15.000 personas, porque los 5.000 mencionados eran sólo los hombres. Habría ta bién, sin duda, varios cientos de mujeres y niños presentes. Este es uno de los dos únicos m ilagros que aparecen en los cuatro evangelios. El otro es la restauración de una oreja cortada en el jard ín de Getsamaní. 

Quinta oración: en un monte cerca del mar después de alimentar a los 

5 .0 0 0 (M t. 14:23; Mr. 6:46; Jn. 6:15). 

1. Cristo se da cuenta de que los 5.000 hombres alimentados se hallan tan impresionados que planean forzarle a que sea su rey. 

2. Por tanto, ordena a los discípulos que se  archen sin él y se retira a un monte a orar. 


Paso treinta y cinco: del desierto de Betsaida al llano de Genesaret ^ ¡Mt. 14:24-36; Mr. 6:48-56; Jn. 6:19-21) 

A . Milagro diecinueve: Jesús camina sobre el mar (M t. 14:25; M r. 6:48; Jn. 6:19). 

1. Cristo observa que sus discípulos tienen dificultades en medio del lago, y va a su encuentro caminando sobre el agua. 

2. Ellos se turbaron al verle, pero Él los tranquiliza y accede a la petición de Pedro de ir a su encuentro caminando también. 

3. Pedro aparta su m irada de Jesús después de dar unos pasos sobre el agua, y el Maestro tiene que rescatarlo de perecer ahogado. 

a. Pedro: «¡Señor, sálvame!» (M t. 14:30). (La oración más breve de la Biblia.) 

b. Jesús: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» 

4. Jesús y Pedro suben abordo. Los demás le adoraron, diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios.» 

B. Desembarcan en Genesaret y entran en los pueblitos cercanos, sanando Jesús a muchos.




FIN   D E L    S E G U N D O  A Ñ O

Préstamos, negocios, y trato con subditos

Préstamos, negocios, y trato con subditos 

 230. No se puede exigir el pago de un préstamo después del séptimo año (Dt. 15:2). 
231. Sin embargo, se puede rehusar hacer un préstamo a los pobres porque se acerca ese año (Dt. 15:9). 
232. No negar la caridad a los pobres (Dt. 15:7). 233. No despedir a un esclavo hebreo con las manos vacías cuando termina su período de servicio (Dt. 15:13). 
234. No apremiar a un deudor cuando se sabe que no puede pagar (Ex. 22:24). 
235. No prestarle a otro judío con intereses (Lv. 25:37). 
236. No tomar prestado de otro judío con intereses (Dt. 23:20). 
237. No participar en un acuerdo que involucre intereses, ya sea como garantía, testigo o escritor del contrato (Ex. 22:24). 
238. No dilatar el pago del salario (Lv. 19:13). 
239. No tomar una prenda de un deudor por violencia (Dt. 24:10). 
240. No guardar la prenda de un hombre pobre cuando la necesita (Dt. 24:12). 
241. No tomar ninguna prenda de una viuda (Dt. 24:17). 
242. No tomar una prenda de ningún deudor si se gana la vida con ella (Dt. 24:6). 
243. Está prohibido raptar a un judío (Ex. 20:13). 244. No robar (Lv. 19:11). 
245. No robar con violencia (Lv. 19:13). 
246. No quitar una señal geográfica (Dt. 19:14). 247. No defraudar (Lv. 19:13). 
248. No negar el recibo de un préstamo o un depósito (Lv. 19:11). 
249. No jurar falsamente en cuanto a la propiedad de otro (Lv. 19:11). 
250. No engañar a nadie en el negocio (Lv. 25:14). 251. No engañar a nadie ni siquiera verbalmente (Lv. 25:17). 
252. No dañar a un extranjero verbalmente (Ex. 22:20). 
253. No perjudicarlo en el comercio (Ex. 22:20). 254. No devolver un esclavo que ha huido a la tierra de Israel a su amo (Dt. 23:16). 
255. No aprovecharse de tal esclavo (Di. 23:17). 256. No afligir a la viuda ni al huérfano (Ex. 22:21). 
257. No maltratar a un esclavo hebreo (Lv. 25:39). 258. No vender a un esclavo hebreo (Lv. 25:42). 259. No tratarlo con crueldad (Lv. 25:43). 260. No permitir que un pagano lo maltrate (Lv. 25:53). 261. No vender la sierva hebrea (Ex. 21:8). 
262. Si se casa con ella, no negarle alimento, ropa ni los deberes conyugales (Ex. 2 1:10). 
263. No vender una cautiva (Di. 21:14). 
264. No tratarla como esclava (Dt. 21:14). 
265. No codiciar las posesiones de otro (Ex. 20:17). 
266. Aun el deseo en sí está prohibido (Dt. 5:18). 267. El obrero no debe cortar el grano que está de pie mientras trabaja (Dt. 23:25). 
268. No debe llevar más fruta de la que puede comer (Dt. 23:25). 
269. No se debe guardar un artículo perdido que se ha encontrado (Dt. 22:3). 
270. No negarse a ayudar a un hombre o un animal que se está desplomando bajo su carga (Ex. 23:5). 
271. Está prohibido defraudar con pesas y medidas (Lv. 19:35). 
272. Está prohibido tener pesas inexactas (Dt. 25:13).

Fuente:

 AUXILIAR BIBLICO EDITORIAL PORTALVOZ

La Justicia en el Contexto del Pentateuco

La justicia 273.
Un juez no debe perpetrar la injusticia (Lv. 19:15).
274. No debe aceptar sobornos (Éxodo 23:8). 
275. No debe ser parcial (Lv. 19:15). 
276. No debe tener temor (Dt. 1:17). 
277. No debe favorecer a los pobres (Éxodo 23:3: Lv. 19:15). 
278. No debe discriminar en contra de los malvados (Éxodo 23:6). 
279. No debe tener piedad de los condenados (Dt. 19:13). 
280. No debe pervertir el juicio de extranjeros o huérfanos (Di. 24:17). 
281. Está prohibido escuchar a un litigante sin que el otro esté presente (Éxodo 23:1). 
282. No puede decidirse un caso de pena de muerte por una mayoría de uno (Éxodo 23:2). 283. Un juez no debe aceptar la opinión de otro juez a no ser que esté convencido de su rectitud (Éxodo 23:2). 
284. Una persona que no conozca la ley no puede ser nombrada como juez (Dt. 1:17). 
285. No dar falso testimonio (Éxodo 20:16).
286. No aceptar el testimonio de una persona malvada (Éxodo 23:1). 
287. No aceptar el testimonio de los parientes de una persona involucrada en el caso (Dt. 24:16). 288. No pronunciar juicio en base al testimonio de un testigo (Dt. 19:15). 
289. No matar (Éxodo 20:13). 
290. No condenar por prueba circunstancial solamente (Ex. 23:7). 
291. Un testigo no deberá actuar de juez en casos de pena de muerte (Nm. 35:30). 
292. No ejecutar a nadie sin un juicio y una convicción cabales (Nm. 35:12). 
293. No tener piedad ni perdonar al perseguidor (Di. 25:12). 
294. No se ha de infligir castigo por un acto cometido bajo coerción (Dt. 22:26). 
295. No aceptar el rescate por un homicida (Nm. 35:31). 
296. No aceptar el rescate por una persona que mató a otra (Nm. 35:32). 
297. No vacilar en salvar a otra persona de peligro (Lv. 19:16). 
298. No dejar una piedra de tropiezo en el camino (Di. 2 2 :8 ).' 
299. No engañar a otra persona dándole un mal consejo (Lv. 19:14). 
300. Está prohibido administrar más del número asignado de azotes a los culpables (Dt. 25:2, 3). 301. No contar chismes (Lv. 19:16). 
302. No guardar odio en el corazón (Lv. 19:17). 303. No avergonzar a un judío (Lv. 19:17). 
304. No guardar rencor (Lv. 19:18). 305. No vengarse (Lv. 19:18). 
306. No tomar a la madre cuando se toman los pollos (Dt. 22:6). 
307. No rasurar la zona afectada por la lepra (Lv. 13:33). 
308. No quitar otras señales de esa aflicción (Dt. 24:8). 
309. No cultivar un valle en el cual se encontró un cuerpo muerto (Dt. 21:4). 
310. No permitir que viva una bruja (Éxodo 22:17). 
311. No obligar a un recién casado que cumpla el servicio militar durante el primer año de su matrimonio (Di. 24:5).
312. No rebelarse en contra de los que transmiten la tradición de la ley (Dt. 17:11). 
313. No agregar a los preceptos de la ley (Dt. 13:1). 
314. No reiniciar de los preceptos de la ley (Dt. 13,1). 315. No maldecir a un juez (Éxodo 22:27). 
316. No maldecir a un gobernante (Éxodo 22:27). 317. No maldecir a ningún judío (Lv. 19:14). 
318. No maldecirá los padres (Éxodo 21:17). 
319. No golpear a los padres (Éxodo 21:15). 
320. No trabajar en el día de reposo (Éxodo 20:10). 
321.No caminar más allá de los límites permitidos (Éxodo 16:29). 
322. No infligir castigo en el día de reposo (Ex. 35:3). 
323. No trabajar el primer día de la Pascua (Éxodo 12:16). 
324. No trabajar el séptimo día de la Pascua (Éxodo 12:16). 
325. No trabajar en el Shavuot (Lv. 23:21). 
326. No trabajar el primer día del séptimo mes (Rosh HaShaná) (Lv. 23:25). 
327. No trabajar el primer día de la fiesta de los tabernáculos (Sukkot) (Lv. 23:35). 
328. No trabajar el octavo día de la fiesta de los tabernáculos (Lv. 23:36). 
329. No trabajar el día de expiación (Lv. 23:28).

Fuente:
 PORTALVOZ EDITORIAL BÍBLICO AUXILIAR

LA ETAPA DEL EVANGELIO DE LA GLORIA A LA GLORIA 26,27,28,29,30

 Paso veintiséis: del monte Tabor (¿?) a Capernaum (Mt. 8:1, 5-13; Le. 7:1-10) 

A. Noveno milagro: curación del siervo de un centurión (M t. 8:13; Le. 7:10). 

B. Jesús se maravilla de la fe mostrada por este soldado gentil. 1. «No soy digno de que entres bajo mi techo.» 2. «Solamente di la palabra, y mi criado sanará.» 

C . Le entristece el hecho de que muchos gentiles como éste se sentarán un día con Abraham (el padre de la fe) en el cielo, m ientras que muchos judíos serán echados al infierno. Jesús se m aravilló en dos ocasiones de la fe de los individuos, y ambos eran gentiles. Uno fue el centurión romano que aparece aquí (M t. 8:10) y el o tro fue una mujer cananea (M t. 15:28). Por el contrario, de lo único que se pudo maravillar acerca de la nación de Israel fue de su trágica incredulidad (véase Mr. 6:6). 


Paso veintisiete: de Capernaum a Naín (Le. 7:11-17, 36-50) 

A. Décimo milagro: resurrección del hijo de la viuda (Le. 7:14). 

1. Lleno de com pasión le dice a la viuda que deje de llorar. 

2. Tocó el féretro y mandó al joven que se levantara. 

3. Se lo entregó a su madre. 

4. A causa de este milagro es reconocido como un gran profeta de Dios. 

B. S egunda parábola: los dos deudores (Le. 7 :4 1 ,4 2 ). 

1. N uestro S eñ o r estaba com iendo en la casa de un fariseo llam ado Sim ón. 

2. Una mujer de mala reputación entra calladamente y (para sorpresa de los fariseos) hace lo siguiente: a. E mpezó a llo rar y regar con sus lágrimas los pies de Jesús. b. Después los besaba y los secaba con sus cabellos. c. Los ungió con perfume. 

3. Sabiendo que Sim ón le condenaba en su mente por permitir las acciones de la mujer, el Señor le relata la parábola de un acreedor que perdona a dos de sus deudores, a uno quinientos denarios y al otro cincuenta. • 

4. Después le pregunta a Simón cuál de ellos amará más al prestamista. 

5. Finalmente relaciona la parábola con Simón y la mujer. a. Simón no le ha dado el beso de bienvenida, pero la mujer ha besado sus pies. b. Simón no ungió su cabeza con aceite, pero la 

mujer le ungió los pies con perfume. 


Paso veintiocho: de Naín a su segunda cam paña de predicación en Galilea (Mt. 12:46-50; 13:1-52; Mr. 3:19-35; 4:1-34; Le. 8:1-21; 12:10; 13:18-21) 

A. Le acompañan en este viaje sus discípulos y algunas mujeres mayores, tales como María Magdalena, Juana (la esposa del intendente de Herodes) y otra llamada Susana (Le. 8:1-3). 

B. Le acusan de estar fuera de sí y se convierte en m otivo de preocupación para sus fam iliares (M r. 3:21). 

C . Tercera parábo la: sujeción de un hombre fuerte (M r. 3:22-30). 

1. Le acusaban de echar fuera los demonios por B eelzebú, el príncipe de los demonios. 

2. El señala la in sensatez de tal acusación al preguntarles: »¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?» 

3. Continúa recordándoles que una casa dividida contra sí mism a no puede permanecer. 

4. Y concluye declaran d o que nadie puede en trar en la casa de un hom bre fuerte para robar a menos que an­tes lo ate. 

Esto es, por supuesto, lo que el Señor ha hecho con Satanás. 

5. Finalmente les advierte que acusarle de estar cooperando con Satanás es un pecado a los ojos de Dios que nunca será perdonado. 

D. Le anuncian que su madre y hermanos están esperando para verle, y él usa la oportunidad para decirles que todo aquel que hace la voluntad de Dios es su hermano, hermana y madre (M r. 3:31-35: M t. 12:46-50; Le. 8:19-21). 


E. Tercer sermón: sobre los ejemplos del reino (M t. 13:1- 52; Mr. 4 :!-3 4 ; Le. 8:4-18; 13:18-21). N ota: El térm ino «reino de los cielos», tal como lo usa Jesús, puede referirse a uno (o ambos) de los siguientes conceptos: 

1. AI gobierno general que el Padre ejerce desde el cielo de los asuntos humanos desde la creación hasta el milenio. De manera que todos, creyentes e incrédulos, son parte de su reino. (Véase Dn. 4:17.) 

2. El gobierno específico que el Hijo ejercerá desde Jerusalén sobre los asuntos humanos durante el milenio. En este tiempo será quitad a la maldición del pecado, y todos los hombres morarán en un ambiente perfecto. (Véase Ap. 11:15.) En el sermón que encontramos en  esta sección nuestro Señor se refiere fundamentalmente al primer concepto general. El sermón consiste de ejemplos mediante nueve parábolas. 


F. Cuarta parábola: el sembrador, la semilla y el terreno (M t. 13:1-9, 18-23; Mr. 4:1-20; Le. 8:4-15). 

1. Les relata la parábola: el sembrador salió a sembrar. 

a. Parte de ella cayó al lado del camino y fue pronto pisoteada por los hombres y comida por las aves. 

b. Otra cayó entre las rocas donde había poca tierra. La semilla brotó, pero se secó pronto por falta de hum edad y de raíces. 

c. Parte cayó en un lado de la tierra llena de espinos y éstos la ahogaron. 

d. Otra parle cayó en buena tierra y dio fruto, unas / espigas a treinta por uno, o tras a sesenta y otras a cien. 


2. Explica la parábola: el es el Sembrador y la semilla es su Palabra. 

a. Están aquellos que reciben la palabra sin realmente entenderla. Satanás inmediatam ente la pisotea y la destruye. Este es el ejemplo de la semilla que cae al lado del camino. 

b. Están aquellos que reciben la palabra de una manera muy superficial, y cuando llegan las persecuciones y las pruebas, desaparecen . Este es el ejemplo de la que cae entre rocas. 

c. Están los otros que reciben la Palabra pero la quieren mezclar con los placeres de la vida. Sin em­bargo, estas cosas mundanas terminan ahogándola. Este es el ejemplo de la que cayó entre espinos. 

d. Y, por último, están aquellos que reciben la Palabra con sinceridad y entendimiento. Estos son los únicos que llevarán mucho fruto . Estos son el ejemplo de treinta, sesenta y ciento por uno. 


G. En este punto de su m inisterio, nuestro Señor explica a sus discípulos en privado la razón de hablar en parábolas. La intención es revelar verdades espirituales a los sinceros, pero ocultarlas de los escépticos (M t. 13:10-17; Mr. 4:10-12; L e. 8:9, 10). 


H. Quinta parábola: Satanás siem bra cizaña en el cam po del S eñ o r (M t. 1 3 :2 4 -3 0 , 36-43). 

1. Relata la parábola. 

a. Un hombre siembra buena semilla en su campo y luego seretira a descansar. 

b. Su enemigo viene durante la noche y siembra cizaña en aquel campo. 

c. El hombre decide no arrancar la cizaña a fin de no arrancar tam bién el trigo. 

d. Planea esperar hasta el tiempo de la siega y ordenar entonces a los segadores que recojan y quem en la cizaña, y guarden el trigo en el granero. 

2. Explica la parábola. 

a. Él es el hombre, el campo es el mundo, y la buena semilla son los creyentes. 

b. El enem igo es Satanás y la cizaña son los in crédulos. 

c. La siega es el Fin del siglo y los segadores son sus ángeles. 

d. El horno de fuego es el infierno y el granero es el ciclo. 


I. Sexta parábola: de sembrar a cosechar (M r. 4:26-29). 1. El crecimiento del reino es perm anente pero misterioso. 2. Primero brota una hierba, luego se forma la espiga, y m ás tarde los granos llenan la espiga. 


J. Séptima parábola: la poderosa semilla de mostaza (M t. 13:31, 32; Mr. 4:30-32; Le. 13:18, 19). 1. El reino, a sem ejanza de una sem illa de mostaza, es muy pequeño cuando se planta. 

2. Sin embargo, cuando crece produce una de las plantas más grandes del jardín , hasta el punto de que las aves del cielo hacen nidos en sus ramas. 


K. Octava parábola: la levadura en la comida y el reino de los cielos (M t. 13:33; Le. 1 3 :2 0 ,2 1 ). 

1. A quí el reino de los cielos es comparado a la levadura que una mujer toma y esconde en tres 

medidas de harina. 

2. Toda la masa pronto quedó leudada. La Biblia Anotada de Scofield dice lo siguiente en relación con la levadura: 

«(1) L a levadura, como substancia simbólica, se menciona siem pre en el A.T. en el sentido malo (Gn. 19:3, reís.). 

(2) El uso de la palabra en el N.T. explica su significado simbólico. Es “malicia y maldad” en contraste con “sinceridad y verdad” (1 Co. 5:6-8). Es doctrina errónea (M t. 16:12), según ésta se enseñaba o practicaba por fariseos, saduceos y Herodianos (Mt. 16:6; Mr. 8:15). La levadura de los fariseos era formalismo religioso (Mt. 2 3 :1 4 ,1 6 ,2 3 - 28); la de los saduceos, escepticismo en cuanto a lo sobrenatural y a las Escrituras (M t. 22:23, 29); y la de los Herodianos era la mundanalidad: ellos formaban un partido de Herodes entre los judíos (M t. 22:16-21; M r 3:6)» (p. 976). 


L. Novena parábola: hallazgo de una fortuna en un campo (M t. 13:44).

1. Un hombre encuentra un gran tesoro en un campo. 

2. Vende con gozo todo lo que tiene para comprar el campo. 


M. Décima parábola: la perla de gran precio (M t. 1 3 :45,46) 

1. Un comerciante en perlas descub re una perla de gran valor. 

2. En consecuencia, él vende todo lo que tiene y la compra. Nota: Algunos estudiosos de la Biblia creen que el tesoro escondido es Israel, y la perla de gran precio es la Iglesia. Si esto es así, esta es la primera referencia a la Iglesia en la Biblia. 


N. Parábola once: encogiendo en una pesca en el m ar (M t. 13:47-50). 

1. Lanzan una gran red al mar y pesca toda clase de peces. 

2. Los pescadores después separan los peces, recogiendo los buenos en cestas y desechando los 

malos. 

O. Parábola doce: un hombre instruido y su tesoro (Mt. 13:52). 

1. Todo hombre que es entendido en el reino es como el dueño de una casa. 

Puede sacar de su tesoro cosas viejas y nuevas. Cumplimiento número dieciséis de las profecías del Antiguo Testamento: que hablaría en parábolas (cp. Is. 6:9-10 con Mt. 13:10-15).

El doctor M. F. Unger resume muy apropiadamente estas siete parábolas presentadas en Mateo 13, escribiendo:

«Las siete parábolas (misterios) del reino (3-52).
Se denominan misterios porque contienen verdades que no habían sido reveladas con anterioridad. Las siete parábolas se refieren a la época presente, cuando la viña, Israel, no es cuidada (Is. 5:1-17).

  1. La parábola del sembrador revela que nuestro Señor siembra la semilla de la Palabra en el campo (el mundo) (vv. 3-23).

  2. La parábola del trigo y la cizaña (vv. 24-30; interpretada en 36-43) muestra la actividad y el engaño de Satanás durante la era presente, al falsificar el trigo, sustituyendo a los verdaderos hijos del reino por falsos creyentes (Mt. 7:21-23).

  3. La parábola de la semilla de mostaza (vv. 31-32) simboliza el rápido crecimiento del misterio del reino.

  4. La parábola de la levadura (v. 33) advierte cómo las falsas enseñanzas (la mujer) pueden afectar con la levadura del error la verdad de la Palabra en esta época (cp. Mt. 16:11-12; Mr. 8:15; 1 Co. 5:6; Gá. 5:9).

  5. La parábola del tesoro escondido (v. 44) presenta a nuestro Señor que dio todo lo que tenía para poseer el tesoro (Israel), oculto en el campo (cp. Is. 53:4-10; Sal. 22:1; 2 Co. 8:9). El Señor restaurará este tesoro sobre la base de su muerte expiatoria.

  6. La parábola de la perla preciosa (vv. 45-46) muestra a nuestro Señor como un mercader que halló ‘una perla de gran precio’ (la Iglesia; Ef. 5:25-27) y vendió todo en el Calvario para comprarla.

  7. La parábola de la red (vv. 47-52) presenta la red recogiendo conjuntamente lo bueno y lo malo, los cuales permanecerán juntos durante esta era hasta que sean separados al final de la misma.»

(Manual Bíblico de Unger, Editorial Portavoz, pp. 485-486).


Paso veintinueve: De la segunda campaña de predicación en Galilea al país de los gadarenos

(Mt. 8:18, 23-34; Mr. 4:35—5:20; Lc. 8:22-39)

A. Milagro once: Jesús calma una tormenta en el mar
(Mt. 8:26; Mr. 4:39; Lc. 8:24)

  1. Sobreviene una gran tormenta en el mar de Galilea mientras Jesús y los discípulos lo están cruzando.

  2. Él dormía en la popa, pero es despertado por las voces atemorizadas de los discípulos clamando por ayuda.

  3. Jesús reprende a la tormenta y calma el mar.

B. Milagro doce: Curación del endemoniado gadareno
(Mt. 8:32; Mr. 5:8; Lc. 8:33)

  1. Jesús es confrontado por un hombre con espíritu inmundo, que se comportaba como un loco descontrolado y que cayó a sus pies.
    a. No podía ser sujetado con cadenas ni grillos.
    b. Vivía en los sepulcros, dando voces e hiriéndose con piedras.

  2. El demonio de aquel hombre y los otros muchos espíritus malos que estaban dentro de él reconocieron a Jesús como el Hijo de Dios y le suplicaron que no los atormentara antes de tiempo.
    a. «¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios?»
    b. «¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?»
    c. «Te conjuro por Dios que no nos atormentes.»

  3. Jesús permite que aquella legión de espíritus malos se meta en un hato de cerdos que estaban cerca.

  4. Así lo hicieron, y todo el hato, compuesto de unos dos mil cerdos, se precipitó al mar por un despeñadero y se ahogó.

  5. Al poco tiempo toda la ciudad se enteró, y llenos de temor pidieron a Jesús que se marchara de sus contornos.

  6. Al entrar de nuevo en la barca, el endemoniado sanado le ruega que le permita ir con Él.

  7. Nuestro Señor, por el contrario, le pide que vaya con su familia y les dé testimonio a ellos.


Paso treinta: De la región de los gadarenos a Capernaum

(Mt. 9:1, 10-34; 11:2-19; Mr. 2:15-22; 5:21-43; Lc. 5:29-39; 7:18-35; 8:40-56; 16:16)

A. Leví (Mateo) da un banquete para Jesús

  1. El Maestro es criticado por los malintencionados fariseos por comer con los publicanos y pecadores.

  2. Jesús los reprende y les explica que Él ha venido a llamar a pecadores al arrepentimiento y no a los que se consideran a sí mismos justos (Mt. 9:10-15; Mr. 2:15-20; Lc. 5:29-35).

B. Parábola trece: Vestidos remendados y odres viejos
(Mt. 9:16-17; Mr. 2:21-22; Lc. 5:36-39)

  1. Algunos discípulos de Juan el Bautista se acercaron a Jesús para preguntarle por qué ellos ayunaban y, sin embargo, Él y sus discípulos no lo hacían.

  2. El Señor les explica que en una boda los amigos del novio no ayunan, sino que están de fiesta mientras Él está con ellos.

  3. Les relata esta parábola para aclarárselo más: nadie cose un remiendo nuevo en vestido viejo, ni pone vino nuevo en odres viejos, porque ambos se romperían.
    → El vino nuevo de una vida controlada por el Espíritu no encaja en los viejos odres del legalismo judío.

C. Milagro trece: Curación de una mujer con hemorragia interna
(Mt. 9:22; Mr. 5:29; Lc. 8:44)

  1. Nuestro Señor iba camino de realizar otro milagro cuando esta necesidad surge a su paso.
    a. La mujer: «Si tocare solamente su manto, seré salva.»
    b. Jesús a los discípulos: «¿Quién es el que me ha tocado?... Alguien me ha tocado, porque yo he conocido que ha salido poder de mí.»
    c. Jesús a la mujer (después que confesó): «Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.»

D. Milagro catorce: Jesús resucita a la hija de Jairo
(Mt. 9:25; Mr. 5:41; Lc. 8:54)

  1. Jairo, uno de los principales de la sinagoga, recibe la noticia de que su hija ha muerto.

  2. Jesús le conforta y le exhorta a que siga creyendo.

  3. El Maestro toma a Pedro, a Santiago y a Juan y entra en el cuarto de la niña con sus padres.

  4. No hace caso de la gente que estaba afuera, y tomándola de la mano la restaura a la vida y manda que le den de comer.

E. Milagro quince: Curación de dos ciegos
(Mt. 9:29)

  1. Jesús: «¿Creéis que puedo hacer esto?»

  2. Los ciegos: «Sí, Señor.»

  3. Jesús: «Conforme a vuestra fe os sea hecho.»

F. Milagro dieciséis: Curación de un mudo endemoniado
(Mt. 9:33)

  1. La gente se maravilló a causa de este milagro.

  2. Los fariseos continuaron acusándole de hacerlo a través del príncipe de los demonios.

G. Contesta a las dudas de Juan el Bautista
(Mt. 11:2-6; Lc. 7:18-23)

  1. Juan había enviado a sus discípulos a Jesús para preguntarle si Él era el Mesías o si debían esperar a otro.

  2. En presencia de ellos restaura la vista a los ciegos, sana a los sordos, limpia a los leprosos y resucita a los muertos.

  3. Después les instruye para que vayan y le cuenten a Juan lo que han visto y oído (Is. 35:4-6).

H. Cuarto sermón: Sobre Juan el Bautista
(Mt. 11:7-15; Lc. 7:24-30)

  1. Juan no era una caña sacudida por el viento, sino un profeta fiel y siempre listo para ministrar.

  2. Era el más grande de los profetas. «De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él» (Mt. 11:11).

    • Dos explicaciones:
      a. Que tenía al apóstol Pablo en mente (Ef. 3:8; 1 Co. 15:9).
      b. Que estaba pensando en el milenio, cuando el menor de los ciudadanos de aquel glorioso reino conocerá y experimentará más de la majestad de Dios que cualquier profeta, sacerdote o rey en el pasado.

  3. El pueblo común y los pecadores escuchaban con gozo a Juan, pero los líderes judíos lo menospreciaban.

  4. El ministerio audaz de Juan marcó el comienzo de la oposición satánica al reino.

  5. Juan apareció en el espíritu de Elías del Antiguo Testamento.

    • «Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti» (Mt. 11:10; Mal. 3:1).

    • Jesús omite la segunda parte del versículo («Y vendrá súbitamente a su templo el Señor...») porque en su primera venida vino a manifestar la gracia, no el juicio (Hab. 2:20).

I. Parábola catorce: Una generación de gente inmadura
(Mt. 11:16-19; Lc. 7:31-35)

  1. Jesús compara su generación con un grupo de niños volubles que juegan:
    a. Un grupo dice: «Os tocamos la flauta, y no bailasteis.»
    b. El otro grupo responde: «Os endechamos, y no lamentasteis.»

  2. Declara que esta inconstancia podía verse en Israel también:
    a. Juan practicaba el ayuno y los fariseos decían que tenía demonio.
    b. Jesús no ayunaba y le acusaban de ser un comilón y bebedor de vino.